Miami
Estados Unidos
Año IX 

Nº 51/52

Escríbanos    

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Profesora Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor  Técnico

Luis H. Beltrán

 

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias

 

 

 

 

A SALTO DE FRONTERA

(Bululú de la inmigrante)

 

por

 

Tanya de Fonz

OBRA EN UN ACTO

 

Personajes:

  

Bárbara, paciente

Gloria, poli

 

Es una habitación de un hospital siquiátrico. Hay allí una silla y, sobre ella, una mantilla. En una esquina está una muñeca en una sillita. Está cubierta con una manta.

 

(En el transcurso de la obra Bárbara parecerá de pronto muy normal y en otras ocasiones realmente enferma)

 

Bárbara: (Como si estuviera despertando de un sueño) ¿Qué pasó? ¿Por qué me tienen aquí? ¿Qué hice?

Gloria: (Se pone la mantilla) Joder, que ya lo sabéis, que no vamos a volver a empezar. (Pausa) Recuerda, soy Gloria. Tengo tiempo, tía, es mi día libre y vengo de nuevo a visitarte. Ahora tenéis que decirme por qué lo has hecho.

Bárbara: (Recordando) ¡Ah! Ya sé, otra vez el interrogatorio. ¿Sólo arrestaron a los que no somos españoles?

Gloria: ¡Venga! que no estáis aquí para cuestionar.  Que te han tenido demasiada paciencia... ¡responded!

Bárbara: “Responded” como siempre, sólo haga y no discuta. Por el miedo a que me regresen a mi país, por el miedo de que me quiten el permiso… ¿Me ve? Soy blanca, y ¿sabe por qué? porque soy hija de inmigrantes europeos y por eso me duele que nos traten así.

Gloria: ¡Qué cara más larga, tía! Ahora, estáis diciendo... mol be... ¿Así, cómo?

Bárbara: Así, como usted sabe y continuamente ve por las calles, una pareja de blancos, serán españoles, catalanes, con dos hijos y una mujer morena, que por lo regular será ecuatoriana, peruana, a la cual le pagan 500 euros mensuales y todavía la tratan como si le hicieran un favor, como si fuera una arrimada.

Gloria: Claro, es que eso es lo que le hacen, un favor. Es que no entendéis nada.

Bárbara: ¿Por qué no la asesoran para que pueda conseguir una cédula de residente? Si algunos somos personas que terminamos licenciatura, otros hasta maestría.

Gloria: Aquí, en Barcelona, nada valen sus estudios… que lo que es en sus tierras, lo equivalente a la universitat que ustedes estudian, que aquí se aprende desde jardín de niños.

Bárbara: Además, es una ayuda mutua: cuando ustedes van a Latinoamérica, con los sudacas, como tanto les gusta decirnos: hacen el viaje de su vida; no se fijan en que somos los mismos que les limpiamos los pisos, los culos, que casi los mantenemos con todas sus trasnacionales y bancos españoles que tienen allá,  cuidamos a los ancianos, que no son pocos ¿eh? Cuidamos a sus hijos que tampoco son pocos, con eso del "baby boom”... aunque hay algunos que ni eso se atreven a dejarnos hacer.

Gloria: Hombre, pero claro que no, si a una amiga mía a la que le han dicho que la chica venezolana ésta sea la que cuide de su hijo ahora que va a nacer, se ha asustado, ¿eh? Y les ha dicho a quienes les dijeron, que cómo, que para limpiar la casa, venga, pero para un hijo, no es posible, que vienen de países salvajes, ¿eh?

Bárbara: (Ofendida) Me he mareado, voy a callarme un poco. Ya no hablo más.

Gloria: Joder tía, que aquí la que parece que manda es otra. Pero claro y yo que te he traído un regalo, para que no estéis tan sola (Descubre la muñeca).

 

Bárbara corre hacia la muñeca, se asusta al verla, no la toca.

 

Bárbara: (Nerviosa) ¡Ah!, Y nosotros que nos conformamos con lo que nos dan porque ya estamos aquí y no podemos regresarnos con nuestras familias a decirles que fuimos incapaces, que fracasamos.

Gloria: Venga, parece que los mexicanos sois muy dados a la conversación, ¿eh? Hoy no te sigo el juego tía, no más. ¿Por qué estabais esa noche rondando fuera? que te he visto, tía, a mí no me podéis decir como a los jueces... ¿por qué les habéis dicho que ese día te fuiste en cuanto terminó tu horario? Que no es verdad tía, que yo te he visto cómo rondabas fuera después de tu horario de salida... como un animal encerrado. Pero claro, como sólo soy la poli nadie me escucha. (Amenazante) ¿Quién asesinó a Letizia? Me tenéis tan cansada, si no fuera por las leyes que nos rigen, te golpearía, yo mataría a cualquiera que nos viniera a matar, ¡y en nuestro propio país! Habrá que verlo, queréis destruí España, que a eso venís, ¿eh? Pero que desde ahora os lo digo: no lo vais a lograr, no lo vais a lograr, muertos de hambre... en vuestros países os moríais de hambre y aquí hasta queréis comer ... ¡guarros! ¡eso no mola! (Como si la fuera a golpear) ¿Quién asesinó a Letizia, emigrante de mierda? Coño, me cago en Dios, hostias, es que sois brutos, no os han podido educar, ¿eh?

Bárbara: (Muy tranquila) ¿Sabe quién asesinó a Letizia? Su novio. Ya no quería vivir con él y como aquí es común eso de matar a las mujeres cuando te abandonan o pretenden hacerlo, seguro fue eso. Y no es que no me importe que la hayan matado, pero ella nunca me trató con cariño. Por eso yo estaba ese día después del horario de trabajo rondando fuera.

Gloria: Hostias, pero qué descaro, ¿su novio? es que en verdad que sois tonta y encima creéis que yo también lo soy. (Suspira) Venga, pero por fin estáis hablando. Que ya me estabais cansando con vuestras tontas historias. ¿Qué le pensabais decir, eh? Tenéis que decírmelo.

Bárbara: Pues que tenía cinco años trabajando allí y nunca había faltado ni un día. ¡Ay!, de pronto tengo vértigos. (Pausa) Sí, sí que falté una vez a mi trabajo, no podía trabajar con varicela ¿verdad? ¿O usted habría venido hoy si tuviera varicela? Tampoco podría venir si a su marido se le ocurre matarla. Ese guardia con el que a veces la veía... ¿es su esposo?

Gloria: Venga, que ahora hasta seré interrogada. ¿Pero qué os importa si es mi esposo o no?

Bárbara: Esposo, esposa, esposada ¿porqué nos esposan? creo que está prohibido... con lo que critican acá en Europa, en España, a los gringos, ¡y son iguales! Y también nos odian. ¿Sabes que en Latinoamérica no matan tanto a las mujeres? Alguna vez, probablemente, la habrán arrojado al piso para darle sus chingadazos... Pero como “los golpes en el piso casi no duelen”... eso me decía mi madre cuando alguna vez mi padre le pegó. (Pausa) Una vez regresé de la escuela y mi padre le había roto la cabeza. Pero él dijo que mi madre, torpe, se golpeó con la esquina de un mueble. Le habían cortado un poco de cabello para curarla y ella nunca sanó porque nunca le volvió a crecer el cabello en esa parte. Porque los cabellos… y las uñas, cuentan que es lo único que crece cuando uno muere, y ella estaba viva... eso decía, me dijo.

Gloria: Joder, que vais a empezar nuevamente con vuestras historias, que entre chingadazos y vírgenes ya me tenéis cansada. Me tenéis que decir lo que sucedió con Letizia, las razones que habéis tenio para apuñalarla, todas esas historias que están muy bien que no veas, pero… ¡Joder!, Tenéis que hablarme de lo que te ha traío acá.

Bárbara: (Hacia el público) Todos los polis son cerrados, toda la guardia está sorda. ¡Parece seguir siendo la de Franco! siguen ustedes igual. ¡Ah! ¡Y cómo se multiplicaron al llegar a Latinoamérica!, Allá no se olvidan los tiempos de cuando comían ratas y eran perseguidos… sí, españoles, europeos: les cortaban la lengua… y ustedes en manadas, así como ahora llegamos nosotros, y casi en pateras como hoy llegan desde África. Así llegaron ustedes, ¡ah!, Pero allá… como reyes (Hace una reverencia)

Gloria: (Hacia el público) Una rata, una rata ¡una rata! ¿No la ve? ¡Muerden!

Bárbara: ¡Ah!, Pero yo, la ingenua, creía que había algo mejor en el mundo. ¿Has visto el otro día a la mujer que pasaron en TV española, a la que le destrozaron la cara de un escopetazo? Su marido... su ex marido fue. Hay muchas cosas que me  han gustado, como todo lo que hizo Gaudí, ¡qué orgullo! ¿Es cierto que murió atropellado por mirar el trasero de una chica? Ja, ja... yo también he sido alegre... brincaba sobre las camas con mucha ilusión porque pensaba me iba a ir volando. ¿Será que a las mujeres nos da por querer desaparecer?, No ver lo que hay y querer otra cosa... También era feliz cuando mi madre me contaba cómo habían tenido que llegar a México y cómo los habían recibido; que México era ahora su país, al igual que el mío, y crecí comiendo tortillas, mole, tamales, chile. Porque no crea que he estado sólo en España, no, también en Nueva York, y lo que es a los mexicanos nos trataban... que no veas. Después de tantos que se nos mueren. Si no teníamos poder ahora seguro que sí, pero como esas noticias acá no llegan. ¡Ah!, los mexicanos, los colombianos,  venezolanos...

 

(Se escucha la marcha de los pendejos y Bárbara  baila como si estuviera en un carnaval)

 

He bebido tequila, cañas, mezcal, manzanilla, coñac, tintos, blancos, negri, cervezas alemanas, todo lo que he bebido que ya ni recuerdo. Sólo me queda como una gran añoranza, una evocación infinita como si quisiera volver a repetirlo todo. Yo no desprecio, las carnes frías, el pan tomaquat me encanta, las olivas, el fuet... ¡ah! Yo no creo en eso de las fronteras porque no hay, mi abuela, que no era mi abuela pero que me adoptó como su nieta en México, me decía que si no había fronteras para que yo fuera su nieta pues tampoco las había en el mundo. Aunque ella nunca salió, le daban miedo los viajes, por algo sería. Pero a pesar de que mi madre decía que México era su país a cada momento me decía lo que había dejado de hacer... Hasta que se me murió de cáncer y todo lo que había ahorrado a mí me sirvió para viajar trabajando en los lugares a donde voy. Por eso yo no sueño con comprarme un piso; si se me antoja me compro un helado.

 

Dirigiéndose al dependiente, como en una heladería.

 

Me da un helado con tres bolas. De éste, éste, y éste, no, no, el de atrás. (Pausa) No, que ese de frambuesa no. No, porque me recuerda toda la sangre que no vi… (Hacia el público) ¡Oiga!, Si yo lo único que quería para nosotros es que nos trataran con cariño, con un poco de cariño; como el que nosotros les damos cuando ustedes van... Aunque, no sé por qué los tratamos con tanto cariño, quizá nos acostumbramos a ser los vencidos… así había un libro en México, como que así somos. (Pausa) Ahora me siento así, como vencida. De niña soñaba con ser bailarina… de flamenco, mi madre bailaba.

 

Se escucha Calabocito oscuro de Camarón de la isla y ella baila un poco.  Finalmente tambalea y cae.

 

…y ahora mis piernas están así, vencidas.

 

Gloria: (Burlándose) Joder con la mexicanita, no sabéis bailar flamenco, tía. La mexicana a sus bailes, la española a los suyos y la catalana, a la sardana. (Pausa) ¿Así que te creéis artista, ¿eh? Venga tía, que bien sé que mataste a Letizia pero con todo lo que hablas, que no hay quien te calle. ¿Qué, estáis enferma?

Bárbara: Es extraño que uno se acostumbre a estar en el sitio que lo pongan, yo no sé si me acostumbro, pero aquí estoy. (Irguiéndose) Pero tampoco he aprendido nunca el catalá… pero mire eso del acento español que por toda “La Madre Patria” es casi religión el tenerlo para vivir aquí, a pesar de que para algunos está clá: No somos de aquí ¡venga! ese sí que lo tengo cuando quiero y a su aire ¿eh? A su aire como en Madrí... ¡Venga tía!, Que no le voy al barza ni al real... y ¿sabe un poco por qué no he aprendido el catalá? Un poco porque no me tratan bien, ni aquí ni en Nueva York... ¡Ah!, Porque, también estuve en Alemania, pero allí se acabó el dinero de mi madre.

Gloria: (Burlona) ¿En qué país decís? ¿En el país de vuestros padres? Me tenéis que decir de dónde eran vuestros padres, porque eso de que eran europeos, que no me lo he creído nunca,  sois demasiao bruta.

Bárbara: Mi padre murió a los quince años de que llegaron a México. Él murió y mi madre nunca se volvió a casar (Pausa). Era como muy lorquiana (Pausa), ella era de allí tía, de Granada, mis padres eran españoles. (Con tristeza) Españoles, ¿te queda claro? Mi padre catalán, de Reus, pero eso no aclara nada, nunca me han querido dar la nacionalidad. Nací en México, soy mexicana. Con ustedes, no tengo mucho que ver.

Gloria: (Asombrada, cambia su actitud)) Joder tía, pero es que por allí teníais que haber empezao, que yo no imaginaba, que somos iguales, entonces, casi iguales.

Bárbara: Mi madre me dijo apenas murió mi padre: “ningún hombre me volverá a enredar, nunca, en su solapa. No lo permitiré y tú tampoco lo permitas”, y nunca lo he permitido, aunque hoy ya no me acuerdo si algún día lo permití... ¿pero Gloria, por qué te asombra tanto? Somos tantos inmigrantes de tantas partes y en tantas partes. Unos, son inmigrantes en un sitio y otros en otro, españoles: los encontraba mucho en otros sitios, igual que a los estadounidenses, ”americanos”, alemanes, menos rusos pero aún así en Nueva York sí que había, y franceses, africanos, australianos, chinos, árabes, congoleses… cuántas razas, formas y colores me he encontrado en el metro de París, y en Austria. En Alemania, esas apariciones vestidas en negro y los musulmanes… y los suizos… Ahora con eso que llaman primer mundo ¿siempre se ha llamado así? (Pausa) ¿Desde cuándo y cómo? (Pausa) porque globalización significa migración, si desde antes, tantos salían de sus países sin estar enterados de que se podía vivir mejor en otros lugares, ¿ahora que lo saben? … ¡Pues más!, y como todos quieren ser primeros en algo, entonces... por eso no se casó conmigo John, porque no hubiera sido el primero, sino el número 30, creo. En ese entonces llevaba la lista pero ahora la he perdido... Yo no entiendo y este no entender hace que casi explote mi cabeza y sólo viva del recuerdo, de algunos recuerdos… como que la memoria es selectiva, también será de primer mundo, ¡je, je! Porque sólo algo recuerdo, como si el lugar donde se destrozó mi cabeza no existiera porque me sigue doliendo... inmigrante, inmigrante ¿no somos todos inmigrantes en el mundo? A cada momento la guardia parando gente en las calles, pidiendo pasaportes, gritando... (Dirigiéndose al público) ¿No llegó usted un buen día sin saber cómo? (Recordando algo doloroso) Letizia... “Letizia Cabeza de Vaca” de pura cepa española, me dijo: “Vosotros sois los que llegáis, tenéis que comportaros a la altura de este país, tenéis que agradecer la comida que os brindan  y tenéis que cuidarme, que soy vuestra vaca sagrada, como en la India, tenéis que respetarme” jajá, por lo menos se reconocía Vaca, no importa que se creyera sagrada, se apellidaba Vaca, y era una Vaca, tú lo recuerdas pero no lo reconoces. A ti tampoco te trataba muy bien. Hay de inmigrantes a inmigrantes. Yo con casi nadie me llevaba… de verdad: ni con los inmigrantes naturales… esos que nacieron aquí, ni con los otros. Era como algo que no existe... ¿nunca te diste cuenta? Yo nunca tuve hermanos pero sí amigos. Sí, sí que tengo amigos... ¡tengo amigos! Mis amigos... mis amigas de México, mi abuela que me adoptó... ¿Ella sabe?, ¿Ellos saben? Porque, ¡por eso no me visitan!

Gloria: Joder, Bárbara, venga tía, es que lo dicho, es que no dejáis hablar... ahora sí que me tenéis que escuchar, porque si te digo que somos casi iguales, es porque yo, pues bueno, que yo, soy hija de migrantes,  pero es que, perdona, pero me han acostumbrao a ser así, y bueno, yo no sabía que éramos casi iguales, porque está claro que yo he nacío aquí, que eso ni duda.

Bárbara: Bárbara,  por primera vez dices mi nombre... pensé que no lo sabías... y claro que has nacido aquí y claro que estás clara no sólo en eso sino en otras cosas... (Ingenua) ya casi te veo como a una amiga, eres la amiga que nunca tuve aquí, y a las amigas se les cuenta todo... (Pausa) ¿sabes qué? yo siempre tuve border line... ese síndrome fronterizo. (Pausa) Sí la maté, sí maté a Letizia, sí la maté, y no es fácil matar a una vaca, por eso fue tan sangriento, no sé por qué se asustaron tanto, “un crimen terrible” ¿quién dijo eso? (Exaltada) Pues sí, Gloria, tenías razón, sí que la maté, la maté... ¿y qué? Eso tampoco arregla nada, porque estoy loca, soy de tercer mundo, soy una paria, estoy mejor aquí adentro que allá afuera. Ni siquiera sé si tengo familia en este país, mis padres nunca quisieron hablar de eso. ¿Por qué? ¡No lo sé! ¡No lo sé! ¿Por qué siempre tiene que haber razones para todo? Además, dicen que no tengo razón, que la tengo extraviada... ¿cómo quieres que la encuentre? (Pausa. Como serenándose) Me hubiera gustado ser astronauta. ¿Y a ti? ¿Siempre soñaste con ser poli?

Gloria: (Desconcertada) Jo... no, no siempre, pero bueno, es que eso es lo que hay. (Pausa) En cuanto a lo del asesinato de Letizia, han dicho que no hay más que interrogar. Te quedáis aquí y ya está. Pero yo necesitaba que confesaras, tus historias ya me tenían enferma... es que no podéis asesinar así de fácil y todo tan tranquilo... que he venido por mi voluntad. Es que teníais que haber ido a la cárcel, ¿eh? que aquí también nos cuestas, que esto de la seguridad social lo pagamos todos, y estáis tan cómoda. Y cuando he visto la muñeca, es tan igual a Letizia que teníais que confesar al verla. Que he escuchado eso del psicoanálisis y cosas que te recuerdan lo que habéis hecho. (Intentando calmar a Bárbara) Que ya te la he regalado y te podéis quedar con ella. ¡Joder! siempre es bueno liberarse. Que ya lo sé que me debo ocupar de mis cosas. Perdonadme. (Pausa) Venga, tía, que ya te puedo dejar. Te dejo tía, tenéis que rezar a tu Virgen. Siempre Dios perdona, ¿eh? que no os tenéis que preocupar por eso, que seguro que ya estáis perdonada.

 

Gloria deja la mantilla sobre la silla y se va. Bárbara se hinca frente a la silla.

 

Bárbara: ¿Sabe alguien aquí que lo único que pedía era un poco de cariño? (Agarra la mantilla como si fuera un ramo de flores) Flores... flores, no les he podido llevar flores. ¡Hostias! Que yo no tengo flores ¿quién las ha traído? Seguro que Gloria, la guardia, la poli esa, seguro que me odiaba desde que me veía en el supermercado... ella era la vigilante de donde Letizia y yo trabajábamos, siempre me veía, me veía, como que algo quería descubrir en mí, como que ella sabía que en mí vivía... una... pero quién me ha traído esas flores que chorrean sangre... ¿yo sabía que lo único que quería era un poco de cariño? ¿Lo sé? (Hacia el público) ¡Un día el amor va a triunfar! ¡Un día el amor va a triunfar! ¡Bon nadal! ¡Bon Nadal! Bon día, ¿com ba? ¿Com ba? ¿Sabe alguien en México que estoy aquí? (Gritando mientras da vueltas por toda la habitación) ¡Ahora mismo, ahora mismo! ¿Sabe alguien en México que me encerraron? (Cae de rodillas) Me encerraron, me encerraron, como cuando era niña, era chiquita y me encerraban con la luz apagada para que perdiera el miedo, eso decía mi madre. (Recapitulando) Mi madre era española, mi padre también, y yo sólo quería un poco de cariño y Letizia (Señalando a la muñeca) Letizia siempre me hablaba feo, me despreciaba, como que ella quería ver a la que vivía en mí, y un día saltó y saltó tan feo que ya ni me acuerdo. (Desesperada) Tengo mi cabeza llena de espejos, en cada espejo hay un inmigrante y hay sangre, mucha sangre... sangre del río Bravo, del mar Mediterráneo, de África, sangre de fronteras... (Infantil) Brinca la tablita, yo ya la brinqué, bríncala de nuevo, yo ya me cansé... (Dirigiéndose a la muñeca, la agarra de los cabellos) ¡Letizia! (Emite gritos agudos como si estuviera apuñalando un cuerpo, luego le recrimina a la muñeca) Sólo un poco de cariño, sólo un poco de cariño.

 

Cubre a la muñeca con la mantilla y cae como si fuera una marioneta.

 

OSCURO

 


Tanya de Fonz Nació en Guadalajara, Estado de Jalisco, México (1976). Poeta, dramaturga y actriz. Estudió en la Escuela Rusa de Actuación en México, en la Escuela del Realismo Sicológico y en la Escuela de Escritores. Ha publicado las siguientes plaquettes y libros de poesía: Jocabed y la ranura abierta (Plaquette. TAN-MAR Editores 2003, San Cristóbal de las Casas, Chiapas); Pequeño Panfleto en Gran Formato y Otras Cuartillas (Plaquette. TAN-MAR Editores 2003, San Cristóbal de las Casas, Chiapas); Indagación de lo correcto (Virtual. Crunch! Editores 2004, Baja California); De lo roto (Virtual. Crunch! Editores 2004, Baja California); y Ronda de muertos (Editorial Andrógino-Versodestierro 2005, Ciudad de México, D.F.). Ha participado en las publicaciones colectivas: Voces varias a veces líquidas. Muestra de poetas jaliscienses (Ediciones Marbelina 2005, Casa del poeta Peruano. Lima, Perú) y 100 poetas del Mundo (Cultura, Arte y Tradición, 2006. Zamora, Michoacán, México). Actualmente es coeditora de la Editorial Andrógino y forma parte de las Compañías de Teatro El ojo lleno de dientes y la Escena Muda.