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¿Cómo se convierte a un alemán en un nazi?
¿Cómo se construye una amplia base social de apoyo para un
régimen aun cuando existe una porción considerable de la
población que no aprueba el programa de gobierno? ¿Por qué
muchos alemanes mayores aun hoy día insisten en que no
apoyaban a Hitler, cuando es obvio que no hicieron nada
por detenerlo? Más importante aun: ¿Cómo se compagina una
agenda expansionista con la política de pureza racial
aria? La agenda social y cultural nazi proponía
reconstruir racial y hasta demográficamente la población
alemana, limpiándola de elementos de razas inferiores y
protegiendo a las nuevas generaciones de una posible
contaminación racial. Pero, ¿cómo podía asegurar el
régimen nazi la pureza racial de las futuras generaciones
alemanas a la vez que se preparaba para expandir su
imperio y repartir a sus soldados a través de una Europa
multi-étnica?
La mayoría de los historiadores
parecen estar de acuerdo en que la propaganda fue el
instrumento de indoctrinación y control por excelencia
durante el régimen del Nacional Socialismo alemán, y que
el cine se convirtió en la herramienta primordial para
este tipo de educación masiva. No obstante, este hecho no
significa que la población alemana en general sería presa
fácil de la propaganda nazi, particularmente cuando de
conceptos extremistas se trataba. Es por esta razón que
los historiadores que estudian la cultura de Alemania
durante el régimen de Hitler insisten en que la propaganda
nazi llegaba a la población general alemana no por medio
de demostraciones políticas ni de retórica eufórica, sino
a través del entretenimiento popular, particularmente del
cine de entretenimiento --melodramas y comedias
musicales-- en las que se entrelazaba tanto en la
narrativa como en los visuales y diálogos, toda una
enciclopedia críptica de mensajes subliminales de corte
racista, con el propósito de educar a los alemanes en cómo
sentirse superiores como raza y nación. Según estos
historiadores, los conceptos que representaba este tipo de
formula propagandista eran fáciles de entender puesto que
respondían a un lenguaje cultural codificado tradicional y
nacionalista.1
En otras palabras, los alemanes
aprendieron a pensar como nazis gracias a directrices
sociales y culturales que más que nazis eran alemanas, y
que estaban basadas en juicios culturales ya enraizados en
la población a través de la cultura del nacionalismo
patriótico que se había desarrollado desde finales del
siglo anterior. La retórica propagandista del cine de
entretenimiento nazi no contenía matices políticos obvios,
sino que más bien aparentaba defender y perpetuar aspectos
tradicionales de una cultura nacional en la que se
pregonaba la superioridad de la forma de vida “alemana”.
Este artículo discute un ejemplo
particular de este tipo de película, La Habanera de
Detlef Sierk (1937), como modelo de las fórmulas racistas
codificadas de las películas de entretenimiento nazi, cuyo
propósito era moldear indirectamente las actitudes
culturales de la población general en cuanto a la agenda
política y social del régimen. La trama de la película,
que supuestamente se desarrolla en Puerto Rico, se enfoca
en la vida de una mujer sueca que se deja “seducir” por el
exotismo de la isla y la apasionante melodía de una
habanera, y decide dejarlo todo para vivir en el
misterioso trópico. Astree, la elegante protagonista, se
casa con un aristocrático nativo llamado Don Pedro, lo
cual resulta ser a lo largo de los años una unión infernal
de abuso, sufrimiento y soledad para la desdichada
extranjera.
Mi interés inicial en el tema de
La Habanera estribaba en mi curiosidad por entender
más a fondo las posibles razones para la selección de
Puerto Rico como medio ambiente para la trama de la
película. Entre mis preguntas primordiales estaba la de la
posibilidad de que los nazis estuvieran interesados en
desarrollar un tipo de propaganda que los acercara a las
poblaciones directamente relacionadas con los Estados
Unidos, lo cual finalmente resultó no ser el caso. De este
sencillo ejercicio investigativo surgió un trabajo más
profundo sobre la película, sus estructuras visuales y
narrativas, sus personajes, y sobre Puerto Rico como
imagen críptica para toda una serie de mensajes
conceptuales subliminales que discutiré más adelante. En
resumen, mi estudio analiza las diferentes metáforas
racistas contenidas en la película, incluyendo la imagen
visual de la isla y sus habitantes, el concepto de
epidemia, bacterias y sudor en relación a la propaganda
racista nazi, además de la contra-propuesta de la nieve, y
su simbología cultural y racial a nivel subliminal.
A pesar de que La Habanera ya
ha sido tema de varios estudios e interpretaciones, mi
trabajo contribuye una nueva alternativa interpretativa al
sugerir que además de educar con el propósito de mantener
la estabilidad social interna para un régimen
exageradamente autoritario y violento, este tipo de
película de corte racista buscaba indoctrinar a la
juventud alemana sobre los peligros de contaminarse
particularmente con los apasionados y misteriosos morenos
españoles e italianos, que para esta época se habían
convertido en aliados culturales y diplomáticos de los
arios. La idea detrás de este tipo de cine parece haber
sido crear escenarios tétricos de posibles consecuencias
denigrantes para prevenir que soldados y miembros de
organizaciones sociales y culturales alemanas que tenían
la oportunidad de mezclarse con estas otras culturas no se
dejaran atraer por el exotismo erótico y romántico de
estos nativos, evitando así un nuevo tipo de catástrofe
demográfica racial y más generaciones de alemanes mixtos.
En la película, el hecho de que el hijo de la protagonista,
el joven Juanito, un vivo modelo de pureza aria, es
obligado a separarse de su madre para ser educado como un
auténtico nativo (con lecciones de tauromaquia incluidas),
era una de las indicaciones más tenebrosas de las
consecuencias de este tipo de unión corrupta e inaceptable,
resultado de la pasión fogosa, y no del “buen sentido
común” que supuestamente distingue el carácter nacional
alemán.2
Cabe apuntar que La Habanera
no fue una película de segunda, sino una producción
importante, dirigida por un cineasta de renombre, escrita
por uno de los guionistas más importantes del cine alemán
de aquel momento, y protagonizada por un elenco de
artistas populares y reconocidos. De hecho, la película
gozó de una popularidad significativa durante la época que
antecedió a la Segunda Guerra Mundial, como también sería
el caso con la canción tema de la misma, la cadenciosa
habanera a la que hacía referencia el título, la cual se
convertiría en una de las melodías más populares en su
momento. Por otro lado, la película también lanzaría al
estrellato a su protagonista principal Zarah Leander, una
actriz sueca ya conocida fuera de Alemania, la cual se
convertiría, gracias a su papel en La Habanera, en
la nueva diva del cine alemán después de la partida de la
famosa y sensual Marlene Deitrich. Más de medio siglo
después, este clásico del cine nazi sigue sirviendo de
modelo para el estudio de la cinematografía nazi,
principalmente en cuanto a las claves históricas que
contribuye sobre la cultura de la época y sobre el
enigmático fenómeno social del Nacional Socialismo y su
figura principal.3
Finalmente, debo también advertir que
mi artículo no se propone enjuiciar los conceptos racistas
de los nazis, sino solamente exponer un ejemplo de la
forma en que eran disfrazados y presentados. Debemos
recordar que cuando se apunta un dedo enjuiciando a un
supuesto culpable, tres dedos quedan apuntando de vuelta a
la persona que enjuicia. De la misma forma en la historia,
el juicio solo sirve para obviar la responsabilidad
comunitaria aun de aquellos que se dicen ser inocentes
víctimas de otros. En todo caso, el racismo nazi nos sirve
para mirar más de cerca nuestras propias actitudes
racistas, principalmente aquellas que entendemos “justas”
como por ejemplo, una postura nacionalista en defensa de
la superioridad de nuestra propia “raza” o “nación”. No
debemos olvidar que los conceptos racistas nazis de
superioridad estaban fundamentos en postulados
nacionalistas, puesto que el concepto de “raza” y “nación”
eran casi intercambiables en la cultura alemana. Es
interesante ver como lo que es considerado “racismo”
viniendo de otras nacionalidades, se convierte en
“patriotismo” y “orgullo nacional” cuando de defender “lo
nuestro” se trata. Más allá de averiguar las mil y una
formas en que los nazis manifestaban su desvergonzado
racismo cabe comenzar a cuestionarse a nivel personal y
comunitario sobre las mil y una formas en las que seguimos
perpetuando actitudes de diferenciación entre pueblos y
culturas bajo los parámetros de “ellos” y “nosotros”, no
importa en la forma en que lo formulemos.
La Habanera de Detlef Sierck,4
era una mezcla de melodrama y musical en el que, entre
líneas y codificado a nivel subconsciente, iba integrada
toda una pequeña enciclopedia de simbología y metáfora en
acorde con las formulas propagandistas del Tercer Reich. A
pesar de ser, a juzgar por su apariencia, una película
comercial de “entretenimiento”, este clásico del cine
alemán de los años treinta representaba el prototipo del
género cinematográfico que los nazis desarrollarían con
éxito a manera de instrumento de propaganda social y
cultural. Este tipo de cine, de acuerdo con algunos
historiadores del medio, servía concientemente un doble
propósito, el de entretener a la vez que educar
ideológicamente de forma subliminal, por medio de una
inocente historia convertida en parábola contemporánea
sobre una variedad de aspectos sociales y culturales,
tales como el comportamiento femenino, la relación entre
razas, la superioridad genética de la raza aria, la
sexualidad y el amor romántico, y las nefastas
consecuencias de rebelarse contra el orden establecido de
la sociedad. No obstante, su popularidad estribaba en que
este tipo de película también servía a manera de válvula
de escape social, proveyendo un espacio de fantasía y
escapismo a una sociedad rígida y exageradamente
estructurada, en particular a su ciudadanía femenina, por
lo que también contribuía al mantenimiento del equilibrio
social cotidiano.5
En este caso, una rubia y apasionada
sueca, Astree Sternhjelm (Zarah Leander) de visita en
Puerto Rico 6, se
deja enamorar al son de una habanera por un terriblemente
estereotipado joven hacendado, mezcla de aristócrata y
torero, Don Pedro de Ávila (Ferdinand Marian), y decide
abandonarlo todo por la pasión y la aventura que le ofrece
el cálido trópico. La próxima escena, diez años después,
nos presenta a una Astree agobiada y esclavizada por un
marido celoso, corrupto y muy poco amoroso. La rubia sueca
ha recibido su castigo por rebelarse contra su “hábitat”
natural, por renegar de su patria y por dejarse arrastrar
por una atracción por lo prohibido, una raza inferior. El
único consuelo que le queda es su hijo de nueve años,
rubio y perfectamente ario a pesar de tener a un padre de
ojos y pelo oscuro, con el cual Astree canta algunas de
las canciones más dulces de la película. Los temas siempre
son los mismos, la nostalgia por volver a Suecia, la
pureza de la nieve, los paisajes invernales, jugar con la
nieve “mágica”, ir en trineo, todas ellas alusiones
subliminales a la superioridad de los elementos
representativos de la cultura y la vida en los territorios
del norte.
De momento aparece nuevamente en su
vida un viejo amor, el Dr. Sven Nagel (Karl Martell), que
ha venido a la isla para tratar de salvar a la población
de una epidemia mortal, “la fiebre de Puerto Rico”, que
mata a miles de nativos al año. Nagel debe desarrollar su
vacuna en secreto puesto que Don Pedro, el ahora tiránico
gobernante de la isla, ha insistido en no notificar a las
autoridades internacionales sobre la alarmante situación
para no asustar a los turistas que tanto dinero aportan a
su gobierno. En los diálogos también escuchamos mencionar
sobre las inconsecuentes contribuciones de Rockefeller y
Roosevelt en años anteriores para tratar de detener la
epidemia, un sutil pero crítico comentario sobre los
Estados Unidos. Finalmente, Don Pedro muere al contraer la
temible fiebre. El hijo de Astree también se contagia,
aunque es salvado por la vacuna del doctor, el cual se
lleva a Astree y a su hijo de vuelta a Suecia. Los
convencionalismos sociales triunfan sobre el deseo y la
pasión. Astree mira con nostalgia el hermoso y suntuoso
paisaje tropical a lo lejos y a los nativos que bailan y
cantan en las barcas cercanas al buque. Todo este ambiente
parece tan alegre y exótico, pero Astree sabe que debe
regresar a donde pertenece. Su novio cariñosamente la
aparta de la escena y la conduce nuevamente a donde la
esperan los otros como ella. Astree finalmente desaparece
entre la multitud de viajeros.
En la película, Puerto Rico funciona
más allá de su significado geográfico, como planteamiento
visual de los juicios y estereotipos alemanes sobre los
latinos en general. La primera escena es tal vez la más
significativa en cuanto a la atmósfera que la película
busca establecer para el espectador. En esta escena no
solo nos presentan las imágenes de la costa de la isla y
el mar que la rodea, sino las callejuelas polvorientas que
componen el centro del villorrio, el desaliñado policía
que dirige el tráfico local de burros y transeúntes, y
finalmente el destartalado fortín junto a la pequeña
plazoleta donde se lleva a cabo la dramática y ridícula
escena de la corrida de toros. Todo esto a la vez que un
grupo de músicos acompaña a unos bailarines de flamenco en
un tablao al aire libre. En estas primeras escenas, la
cinta, que se rodó en la isla española de Tenerife,
intenta capturar el espíritu exótico de la idiosincrasia
latina, el aire libertino, alegre y desenfadado de los
nativos que no dejan de cantar y moverse al ritmo de la
habanera, con el propósito de explicar visualmente la
razón por la que Astree decide quedarse en Puerto Rico.
La mayoría de los estudiosos de la
película concuerdan en que, Puerto Rico sirve como
metáfora y no como un lugar real en La Habanera; un
lugar alegórico que reúne elementos estereotipados de todo
lo que es “extranjero” en general y “latino” en
particular: lo exótico, lo erótico, la libertad, en fin,
todo lo que se oponía a la realidad alemana, por lo que se
convierte a la vez en una fantasía que despierta la
curiosidad y el deseo. La isla se transforma, pues, en
algo más allá de su realidad contextual, en un espacio
donde cualquier hombre ó mujer en Alemania podía entrar
mentalmente a liberarse, a protagonizar mentalmente una
pasión desenfrenada sin las consecuencias reales de su
trasgresión. Sin estar relacionada directamente con un
contexto de propaganda ideológica, la película sirve un
propósito que es, en última instancia, político, puesto
que convence subliminalmente de lo correcto del orden
social que el régimen defiende y refuerza la convicción de
la ciudadanía de su superioridad social, cultural y
fisiológica de una manera inconsciente.
Por otra parte, ninguno de los
estudiosos del tema mencionan la posibilidad de que la
selección de Puerto Rico como escenario podía también
haber respondido a un propósito propagandista mucho más
específico en relación a la situación diplomática de
Alemania en esta época. No debemos olvidar que,
irónicamente, la Alemania aria había desarrollado lazos de
amistad con las naciones menos representativas de la
pureza racial de acuerdo con la formula nazi: España e
Italia. Dichas alianzas abrían la posibilidad de estrechas
relaciones entre las poblaciones de los tres países, lo
cual podía desencadenar en una nueva ola demográfica de
poblaciones mixtas. En este caso, es obvio que la
propaganda nazi no podía comenzar una campaña abierta en
contra de la impureza racial de los españoles e italianos
sin despertar la ira de sus aliados. La selección de
Puerto Rico como escenario geográfico, por lo tanto,
cumplía un propósito muy particular puesto que podía
representar todo lo latino, principalmente lo “español” --
incluyendo corrida de toros, mantillas, habaneras y
abanicos -- presentar el mensaje crítico subliminal y
racista sobre este pueblo, pero de forma indirecta e
inconspicua.7
En cuanto a sus mensajes crípticos
sobre temas raciales más allá del área geográfica en el
que se desarrolla la trama, la película presenta el modelo
clásico nazi de contrapunto e ironía, en la que se
acentuaban las contradicciones y diferencias, añadiendo
unas conclusiones específicas que servían de lección
social y/o cultural. Por ejemplo, mientras los comentarios
negativos de la tía de Astree al comienzo de la película
reflejaban las actitudes de una persona racista y
arrogante, la cual se permitía libremente insultar a los
nativos de la isla por su estado primitivo, la suciedad y
el atraso en que vivían y el desesperante caos general,
Astree respondía con dulce empatía hacia ellos, sirviendo
de desafiante abogada en contra de los vituperios de su
tía. En sus diálogos al principio de la cinta, la licencia
y el desprecio con la que la tía se expresaba creaban una
impresión negativa sobre el personaje, y contrastaban
vivamente con la actitud de la contrafigura, la joven
Astree, cuyos comentarios parecían demostrar una
conciencia mucho más “civilizada”. Sin embargo, el
desenlace de la película y las referencias a la desdicha y
el abuso que había sufrido Astree a lo largo de su vida en
la isla sugerían subliminalmente al espectador que, a
final de cuentas, Astree estaba equivocada en su forma de
entender la vida y a los nativos del lugar, por lo que el
comportamiento soberbio y actitud racista de la tía
quedaban revindicados.
Otro ejemplo de contradicciones
simbólicas con mensajes específicos tenían que ver con el
uso de condiciones climáticas -- calor/nieve -- y la
simbología que acompañaba a cada una de éstas. En este
caso, el vocabulario codificado de mensajes tenía varios
niveles. En el estrato más superficial estaba el mensaje
simple de la separación distintiva entre “ellos” y “nosotros”.
En otras palabras, un “ellos” representado por calor y un
“nosotros” representado por el frío y la nieve, tema del
que Astree se refiere al principio con desdén, al
compararlo con el clima tropical y la actitud cálida de
los nativos, pero que diez años después se ha convertido
en el recuerdo más nostálgico y amado de su pasado. A un
nivel más profundo, la dicotomía de frío/calor sirve
también de instrumento para crear los juicios de “bueno” y
“malo” en relación a los conceptos de “ellos” y “nosotros”
que ya se han identificado subliminalmente. A lo largo de
la película, el calor se convierte en un elemento
representativo de la vida en la isla, tanto en cuanto al
clima tropical, descrito como “agobiante” o “asfixiante”
por diferentes personajes, como en cuanto a la “fiebre”,
síntoma indiscutible de la letal epidemia. Para
intensificar el sentido de empatía entre el espectador y
los personajes en relación al agobio que sienten éstos a
causa del calor, se añade a muchas escenas elementos tales
como el abanico, y el pañuelo abanicado de lado a lado de
forma desesperante.
Además de la utilización alegórica
del calor, algunas de las escenas más intensas incluyen
otro elemento visual relacionado con el calor, el sudor,
lo cual sirve de instrumento para provocar de forma
inconsciente e indirecta, una repulsión hacia los nativos
o disgusto hacia el medio ambiente tropical en general. A
nivel cultural, el sudor contenía un código simbólico
negativo equivalente a algo sucio y maloliente,
relacionado con bacterias y contaminación. De aquí que la
escena en la que uno de los médicos interrumpe su
acalorado trabajo frente al microscopio en para tomar una
ducha, fuera otra forma de contrapunto visual para
reforzar el sentimiento de agobio y desespero a causa del
calor, a la vez que hacía hincapié sobre la conciencia de
higiene del extranjero. Por otra parte, el tema de la
ciencia propiamente, también servía como elemento de
ironía y contrapunto, puesto se convertía en el verdadero
héroe de la historia. La ciencia estaba llamada a “salvar”
la isla no solamente de la epidemia mortal, sino del abuso
y la esclavitud de un sistema despótico, representado en
la película por los personajes de Don Pedro y sus aliados
corruptos en el gobierno y la policía. Como en el caso de
los conceptos de “frió” y “calor”, la ciencia como
metáfora contenía también un nivel más profundo que servía
para llevar un mensaje político de “ellos” y “nosotros” en
el que “ellos” se refería a un paradigma compuesto de
científicos americanos/Estados Unidos/fondos Rockefeller,
los cuales habían fracasado en encontrar una vacuna para
la “fiebre de Puerto Rico”, mientras que el “nosotros” del
paradigma jóvenes médicos/valientes héroes/suecos lograba
con éxito erradicar la epidemia.
Tal como el sudor correspondía a un
código simbólico relacionado al calor, la nieve estaba
directamente relacionada con el frío. Sin embargo, cabe
señalar que el lenguaje codificado que la nieve
representaba era uno de los elementos favoritos de la
cinematografía alemana aun antes de que los nazis
impusieran su régimen. De hecho, una gran cantidad de
películas de la época de la República de Weimar incluían
el tema de montañas cubiertas de nieve, el deporte del
esquí, escalar montañas nevadas y todo tipo de escenas y
situaciones relacionadas con el invierno y la nieve, que
servían de símbolo para la Alemania y el pueblo alemán. En
el caso de La Habanera, la nieve se convierte en el
símbolo de la patria añorada, de lo más bello, alegre e
inocente que Astree ha dejado atrás. Por otro lado, la
nieve también representa un elemento simbólico de tono
racista al ser tradicionalmente símbolo de blancura y
pureza. Por último, en la película, la nieve también es
utilizada para ambientar la escena en la que el doctor se
reúne con la tía de Astree en Suecia, lo cual contribuye
aun más a una marcada imagen visual de las diferencias
entre un medio ambiente y el otro, acentuando así la
brecha que separa a ambos mundos.
Además del contenido simbólico de
conceptos como el frío, el invierno y la nieve, también
cabe mencionar los elementos de la escenografía que
contribuyen a la atmósfera, lo que se conoce como mis
en scène. Algunos de éstos incluyen el trineo del hijo
de Astree, elemento que aporta al carácter irónico al ser
completamente inútil en el trópico, y la alfombra de la
sala de estar donde Astree y su hijo comparten las escenas
maternales más dulces y nostálgicas de la cinta. La
alfombra de piel de carnero blanca sugiere visualmente la
nieve, y contribuye una imagen visual de invierno dentro
del salón, sugiriendo la idea de ser un mundo privado
especial que solamente Astree y su hijo pueden compartir,
algo así como una imagen visual de la profunda unión
espiritual y psíquica que existe entre madre e hijo. Otro
interesante detalle de alto contenido simbólico es el
peinado de la protagonista al principio de la cinta. En
estas primeras escenas se presenta a Astree como sueca,
mientras que su peinado—dos trenzas enroscadas a cada lado
de la cara, son definitivamente distintivos del
tradicional tocado de una campesina alemana, por lo que es
muy posible que sirviera el propósito de enviar un mensaje
subliminal en cuanto a lo que la protagonista realmente
representaba. Por último, la canción “Der Wind hat mir ein
Lied erzahlt” (El viento me trajo una canción), la famosa
habanera que hipnotiza a Astree y la lleva a decidir
quedarse en la isla. De aquí que este elemento
probablemente sirviera para representar el erotismo, el
romanticismo y la sensualidad que acompaña al estereotipo
del latino y el peligro de dejarse llevar por este tipo de
emociones como Astree lo había hecho.
Hoy por hoy, La Habanera sigue
siendo uno de los ejemplos clásicos de la cinematografía
nazi. La misma también sirve como modelo de la estructura
y la metodología utilizada por el régimen al implantar
subliminalmente su propaganda ideológica. Y aunque para la
mayoría de los puertorriqueños, la Alemania de Hitler
fuera un lugar lejano y ajeno, resulta curioso pensar que,
en la mente de muchos de los ciudadanos del Tercer Reich,
Puerto Rico ofreció en un momento dado, un espacio para
soñar y escapar.
Notas
1
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Historical Imaginary. London: Routledge, 2000;
Patricia Herminghouse, Magda Mueler, eds., Gender and
Germanness: Cultural Productions of Nation. Providense
and Oxford: Berghahn, 1997; David Welch, Propaganda and
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Tauris, 2001; Linda Schulte-Sasse, Entertaining the
Third Reich: Illusions of Wholeness in Nazi Cinema.
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Cinema of the Third Reich. London: Camden House, 2000;
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Russia and Nazi Germany.
London; New York: I. B. Tauris, 1998; Eric
Rentscheler, Ministry of Illusion: Nazi Cinema
and Its Aftermath. Cambridge, MA: Harvard University
Press, 1996; Antie Ascheid, Hitler’s Heroines: Stardom
and Womanhood in Nazi Cinema. Philadelphia: Temple
University Press, 2003; Erica Carter, Deitrich’s Ghost:
The Sublime and the Beautiful in the Third Reich Film.
London: British Film Institute, 2005; Sabine Hake,
Popular Cinema of the Third Reich. Austin: University
of Texas Press, 2002; Sabine Hake, German National
Cinema. London: Routledge, 2001; Anton Kaes, From
Hitler to Heimat: The Return of History as Film.
Cambridge, MA: Harvard University Press, 1989; Siefried
Kracauer, Leonard Quaresime, eds., From Calligari to
Hitler: A Psychological History of the German Film.
Princeton, N.J.: Princeton University Press, 1966, c1947;
Patricia Herminghouse, Magda Mueler, eds., Gender
and Germanness: Cultural Productions of Nation.
Providense and Oxford: Berghahn, 1997; David Welch,
Propaganda and the German Cinema, 1933-1945. London:
New York: I.B. Tauris, 2001; Linda Schulte-Sasse,
Entertaining the Third Reich: Illusions of Wholeness in
Nazi Cinema. Duke University Press, 1996; Robert C.
Reimer, Cultural History Through a National Socialist
Lens: Essays on the Cinema of the Third Reich. London:
Camden House, 2000; Antie Ascheid, Hitler’s
Heroines: Stardom and Womanhood in Nazi Cinema.
Philadelphia: Temple University Press, 2003; Erica Carter,
Deitrich’s Ghost: The Sublime and the Beautiful
in the Third Reich Film. London: British Film
Institute, 2005; Sabina Hake, Popular Cinema of the
Third Reich.
Austin: University of Texas Press, 2002.
2
La bibliografía que acompaña este trabajo incluye una
selección de artículos dedicados específicamente a la
película La Habanera, en la que se discuten de
manera general algunas de las funciones propagandistas de
la cinta. Sin embargo, ninguna apunta a un posible
propósito de sugerir precaución en cuanto a las relaciones
sociales y culturales entre alemanes y sus nuevos aliados
españoles e italianos.
3 Barbara
Klinger, Melodrama and Meaning: History, Culture and
the Films of Douglas Sirk. Bloomington: Indiana
University Press, 1994. Algunas aportaciones al estudio de
la cinematografía como documento histórico, social y
cultural de una época incluyen: Robert A. Rosenstone,
Visions of the Past: The Challenge of Film to Our Idea of
History. Cambridge, MA: Harvard University Press,
1995; Anton Kaes, From Hitler to Heimat: The Return of
History as Film. Cambridge, MA: Harvard University
Press, 1989; Robert C. Reimer, Cultural History Through
a National Socialist Lens: Essays on the Cinema of the
Third Reich.
London: Camden House, 2000.
4
Detlef Sierck luego se convertiría en el famoso director
de Hollywood de los años cincuenta Douglas Sirk, cuyas
películas convertirían en estrella a Rock Hudson. La
bibliografía que acompaña esta presentación incluye una
serie de artículos sobre Sirk.
5
Patricia Herminghouse, Magda Mueler, eds., Gender and
Germaneness: Cultural Productions of Nation.
Providence and Oxford: Berghahn, 1997; David Welch,
Propaganda and the German Cinema, 1933-1945. London:
New York: I.B. Tauris, 2001; Linda Schulte-Sasse,
Entertaining the Third Reich: Illusions of Wholeness in
Nazi Cinema. Duke University Press, 1996; Robert C.
Reimer, Cultural History Through a National Socialist
Lens: Essays on the Cinema of the Third Reich. London:
Camden House, 2000; Antie Ascheid, Hitler’s
Heroines: Stardom and Womanhood in Nazi Cinema.
Philadelphia: Temple University Press, 2003; Erica Carter,
Deitrich’s Ghost: The Sublime and the Beautiful
in the Third Reich Film. London: British Film
Institute, 2005; Sabina Hake, Popular Cinema of the
Third Reich.
Austin: University of Texas Press, 2002.
6
Las tomas
de paisajes tropicales fueron filmadas en Las Canarias.
Gracias a la estrecha relación entre Hitler y el dictador
español Francisco Franco, también se desarrolló una
colaboración artística entre equipos de ambos países, como
muestra la reciente película española La niña de tus
ojos. Sierck aprovechó este viaje para emigrar,
primero a Roma donde le esperaba su esposa judía, y luego
a Estados Unidos via Suiza y Holanda.
7
Barbara Klinger, Melodrama and Meaning:
History, Culture and the Films of Douglas Sirk.
Bloomington: Indiana University Press, 1994; Katie
Trumpener, “Puerto Rico Fever: Douglas Sirk, La
Habanera (1937), and the Epistemology of Exoticism,”
in Neue Welt/Dritte Wolt: Interkulturelle
Beziehungen Deutschlands zu Lateinamerika und der Karibik.
Sigrid Bauschiger and Susan Cocalis, eds., Tübigen abd
Basel: Francke, 1994, pp. 115-140; Marc Silberman, “Zarah
Leander in the Colonies,” Medien/Kultur.
Schnittstellen zwischen Medienwissechaft, Medien praxis
und gesellschaftlicher kommunikation. Knut
Hickertier, Siegfried Zielinski, eds., Berlin: Spiess,
1991, pp. 247-253; Eric Rentschler, Ministry of
Illusion: Nazi Cinema and Its Aftermath.
Cambridge, MA: Harvard University Press,
1996, p. 134.
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Stardom and Womanhood in Nazi Cinema. Philadelphia:
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The Sublime and the Beatiful in the Third Reich Film.
London: British Film Institute, 2005.
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New York: Rutgers University Press, 1991.
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_____, German National Cinema.
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KLINGER, Barbara, Melodrama and Meaning:
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Bloomington: Indiana University Press, 1994.
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