SENCILLO
ACTO DE ENTREGA
por
Marcelo Mallea Hernández
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PERSONAJES:
Uno
Dos
Tres
Escenario despojado de
utilerías. Todo el espacio debe estar cubierto por telas y
telones blancos donde son proyectadas con algún medio lumínico
escenas, colores, sombras, rostros. “Uno” está sobre una
plataforma o cubo y “Dos” en el piso (escenario). Ambos visten
iguales. Al abrir la escena hacerlo con un ligero “fade-out”. |
Uno:
Este, un simple acto
de entrega me mueve a pensar que poco a poco puedo jugar con el
equilibrio, raspar el horizonte y hasta quedarme quieto planeando en
forma autónoma y deliberada. Por los cielos, los innumerables cielos
aparecidos en tonos y colores amorfos e infinitos. Rajando la
vestidura de las nubes, pasando por continentes de masas cálidas y
frías, como simple labriego unificando su arado.
Dos:
Ese simple acto que
mencionas no está en ningún libro, sólo aparece demediado en tu
cabeza. No puedes hacerlo. Es todo.
Uno:
Demediado o no, estos
huesos míos pesan más que cualquier montón de fierros, pero con mi
carne el equilibrio puede ser perfecto.
Dos:
Vives entre enjambres
y morirás así. No lo intentes, te romperás la cabeza. El silabario
lo dice.
Uno:
Puedo estampar con
sangre el suelo pero nada impedirá que el aterrizaje se produzca.
Quítate de en medio, estorbas con tu sombra.
Dos:
Apernado a la tierra
es como debemos estar. La gravedad con lleva hasta sus mantas,
acercándonos rutinariamente.
Uno:
Lo que dices es
invisible, entorpece mi visión, más sólo quiero ver, necesito
elevarme como extranjero.
Dos:
Ni en dos siglos.
Uno:
El tiempo ha sido
agredido una y otra vez por tontos e inútiles que nunca despegaron.
Dos:
Algunos despegaron, no
aterrizaron.
Uno:
¡¡Quitarse, dejar
vacío en plenitud el cielo que lo romperé...romperé...!!
Dos:
Entonces no tendremos
atardeceres para involucrarnos.
Uno:
¡¡Paciencia...paciencia...pronto pájaros inmortalizarán sus prendas
con mis vuelos, me crecerán alas, seré como ustedes quieran o puedan
entender!!
Dos:
No estamos diseñados,
apenas hemos sido dibujados en estos suelos. Tu morfología crece en
lo ridículo. Ven, baja.
Uno:
Mortal eres.
Dos:
Mortales somos
Uno:
Mortales con alas
Dos:
Circulantes, atroces,
peligrosos y engañados.
Uno:
Ven, sube, desde
arriba los edificios parecen cajas de cartón. Es una escena
acribillada, solitaria e inhumana.
Dos:
Cállate. Estás lleno
de peligro, puedes contaminar al resto. Calla por favor, todos
duermen, es tarde. Mañana trabajarán, se unirán al ruido incesante y
violento, ten piedad, no vociferes.
Uno:
¡¡Van a estallar,
despierten todos...su cuerpos se esparcirán por las cuadras y
kilómetros, atravesarán su filosas ventanas, escupirán el relieve de
su metamorfosis pálida...!!
Dos:
¡¡Shhhhhh!!!...despertarán
hambrientos como lobos, no molestes, sus garras penetrarán primero
en mi carne y luego en la tuya, subirán y te matarán...
Uno:
¡¡Que vengan...que
suban porque de aquí no bajarán intactos!! Traigan sus voces, sus
bocinas, sus chirridos y bombas, sus cruces y pedazos de
camas...¡¡todo...!!
Dos:
Es la última
oportunidad...están cargando sus armas, acechan en las esquinas...
¡¡Shhhhh!!
Uno:
Cajas...cajas y
sombras. No veo a distancia tal arsenal.
Dos:
¡Lo dije!...vienen
abriéndose paso entre hombros y piernas, en minutos nos rodearán y
entonces... ¡atacarán!
Uno:
¡¡Shhhhh!! Calla tú,
que tienes mejores armas para defenderte. Reluce tu escopeta y
dispara simplemente. Coge al azar, apunta y mata. Yo, puedo hacerlo
desde el aire con dagas inundando con mostos lluviosos de filos.
Dos:
Muy tarde, lo propones
muy tarde.
Se escuchan ruidos
emergentes y paulatinos de pasos y multitudes ruidosas que avanzan
cautelosas con bocinas, motores, marchas. Uno y Dos escuchan
asombrados y al acecho.
Uno:
Pelearán hasta
sangrar, sube antes que te maten. Volar es la solución... (Estirando
sus brazos).
Dos:
Es fácil decirlo.
Uno:
Rápido, no te
postergues, quiero salvarte. No seas animal; de qué te sirve el
honor si no limpias tus recuerdos en vida. ¡Sube maldito, elévate!
Disparos, confusión, las
luces en el escenario se encienden y se apagan ayudando a conducir
el caos. Suenan sirenas antiaéreas. Uno se estira a más no poder,
contorsiona el cuerpo, especialmente sus brazos para tratar de
alcanzar a Dos. Mientras tanto éste no reacciona y apunta con su
escopeta al vacío. Se produce un juego gestual y corporal donde Uno
trata de elevar a Dos, provocando tensión. Se escuchan marchas de
soldados, sirenas, balas, camiones. Uno logra llevar a Dos hasta las
alturas, ambos están exhaustos y jadeantes. En escena hace su
aparición “Tres” arrastrándose. Traje verde o gris, casco, botas
militares, ametralladora y maletín colgando en su espalda. Cuando
Tres esté en el escenario el ruido de balas y sirenas desaparece.
Sólo queda efecto de palpitaciones o música incidental oscura.
Tres:
Pequeños malandrines
desfigurados, deben arrastrar sus elegantes esqueletos hasta tomar
forma de humanos. ¡¡Se creen aves y no son más que puercos
cenicientos parecidos a estandartes perdidos!! Atascados están,
desinformados... ¡¿cómo nos despiertan a estas horas!!
Uno:
No es un malentendido,
patraña del diablo, obsceno...
Tres:
...aumentaré mis
garras para marcarlos. ¿Por qué no pelean?...vengan, bajen a
defender lo que les pertenece, vuestra tierra, o debo decir
“escombros”.
Uno:
Podemos ver tu
silueta, más, tu alma en el desierto caminando errabunda.
Tres:
¿Qué harán?...volar no
pueden, queda el camino de bajar para tomar el alimento o perecer.
¿Qué harán desde lo
alto sin agua? ¿Son muchas interrogantes?
Dos:
Cansados no estamos,
veremos la forma.
Uno:
No estamos liquidados.
Tres:
Entonces, su lucha se
hará desde los cielos. Tú... (Apunta a Dos) ¿Acaso el miedo hizo que
despegaras los pies del suelo?... El miedo es amigo de la cobardía.
Caerás, ángel, caerás como yo he caído. ¡Déjalo ir, que él tome sus
decisiones! O un suicido digno o... O una vida humana larga, entre
papeles y tormentas. No podrás estar mucho tiempo al lado de los
altares, el pecado mueve al mundo.
El escenario es inundado
por una luz filtrada de color rojo. Música acorde a esta estética.
Uno:
(A Dos) A subir, la
gloria nos espera. Eleva tus pies, toma mi mano firme y no te
separes. Sólo escucha mi voz y déjate llevar por el impulso.
Tres:
¡¡Eres de barro!! No
un Icaro dispuesto a sacrificarse. No llegarás a destino...
Uno:
(A Dos) Concentra tu
atención en mi voz, es ahora cuando podemos rodear el ocaso, ¿estás
firme? (Dos se aferra firme a Uno).
Dos:
Estás muerto, no
existes, vives gracias a mis imágenes, eres producto de nuestras
imaginaciones...
Uno toma impulso
para elevarse y al hacerlo Dos cae al suelo. Uno observa callado.
Dos yace en el suelo inerte, cansado. Luego de una pausa logra
ponerse de pie. Luz de comienzo, sin música.
Tres:
Mi mano pende de un
hilo, conectándose fibra a fibra contigo. El camino es igual, lo
conoces.
Tres abandona la
escena y todo queda en penumbras, excepto luz principal hacia Dos.
Uno se debilita paulatinamente y desaparece en la penumbra
silenciosamente.
Dos:
(Camina hacia público en
ceremonia). A ustedes que han escuchado esta historia, grabarán en
sus memorias mis esfuerzos por resistir el destino. Ninguna de ellas
me corresponde. (Mira hacia el cielo). Dos visiones luchado entre
ellas, mortificándome, peleando por el soplo eterno. Es un simple
acto de entrega pugnando por mi alma...
Fade-In, total oscuridad.
Música final. Uno aparece iluminado por luz cruda y direccional
desde su posición. Tres luces rojas desde el suelo. Nuevamente Fade
y telón.
FIN
Marcelo
Mallea Hernández
nació
en Santiago de
Chile (1972).
Poeta, dramaturgo, actor profesional y profesor de teatro. Es
integrante de la Compañía
Teatro Ludinario
que ha montado obras de Italo Calvino (El Barón Rampante) y Von
Chamisso (Peter Schemihl). Es escritor de obras de teatro
callejeras: El Jardín Gigante, El Reino Feliz de
Ciudad Azul, Lala y la Mentira, Cataplum! la
Estrellita, Zum Zum!, entre varias. Es fotógrafo
profesional, alumno de Bob Borowicz, además de documentalista y
productor de videos. Ha participado en numerosos concursos en
todas las disciplinas antes mencionadas
y
ha ganado
varios certámenes
de video
y poesía. Ha
escrito nueve libros de poesía: Tristeza,
La
Locura de
las Hortensias,
Uichichiu Uichichiu de Pichilemu a Los Andes,
Palabresía, Arca-dia Calixto,
Semillas
de Lunaria,
El País
de la Poesía
la
República
del
Sueño,
Poemas
para Ciegos,
Sordos
y Mudos.
Está presente
en los portales
de
Internet:
Webalia.com,
Webyarte.com,
Ulibros.cl,
Yoescribo.com
y Uned.es.
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